Cómo ayudar a mujeres maltratadas

como ayudar a mujeres maltratadas

Tener la sospecha o saber que una mujer que conocemos es víctima de violencia y/o acoso por parte de un hombre con quien está, o ha estado, en una relación afectiva e íntima, a menudo nos causa sentimientos conflictivos.

No sabemos cómo comportarnos y nos preguntamos si es correcto intervenir, especialmente si conocemos tanto a la mujer que sufre violencia como al hombre que la ejerce. A menudo la sospecha o la certeza del maltrato que sufre una mujer que conocemos puede despertar en nosotros sentimientos de enojo o incredulidad: es posible que no creamos lo que se dice o que pensemos que la mujer ha hecho algo que la hace, al menos en parte, responsable de la violencia que sufre. Podemos sentirnos frustrados por su dificultad para captar la ayuda que le ofrecemos.

Tratar la violencia en las relaciones íntimas implica poner en juego nuestros sentimientos y pensamientos, confrontar nuestros prejuicios y adoptar una postura: es decir, ponerse del lado de las mujeres que sufren violencia y no del de quienes la ejercen.

¿Cómo puedo saber si una mujer es maltratada?

Existen indicadores (psicológicos, conductuales, físicos) que pueden ayudarnos a comprender si una mujer sufre violencia:

  • Psicológico: miedo, ansiedad, estrés, ataques de pánico, depresión, pérdida de autoestima, agitación, autodefensa.
  • Comportamentales: retrasos o ausencias del trabajo, agitación en caso de ausencia del hogar, historias incongruentes sobre moretones o lesiones, cierre o aislamiento social.
  • Físico: moretones, quemaduras, moretones, fracturas, daños permanentes, abortos espontáneos, trastornos alimentarios.

Sólo hay una forma de saberlo con seguridad: preguntarlo directamente.

Es importante que la pregunta se haga en un contexto de calma y tranquilidad. Es esencial que la mujer se sienta cómoda y segura para poder hablar.

Las mujeres son reacias a hablar por vergüenza, por miedo a que su pareja lo sepa, por miedo a no ser creídas, porque piensan que es su culpa. Es muy importante escuchar, ofrecer nuestro apoyo, con una actitud de no juzgar y no forzar la toma de decisiones.

¿En qué puedo ayudarle?

Infórmate sobre la dinámica de la violencia de género contra las mujeres, no te atrevas a dar consejos, pero documéntate sobre el tema y llama a un centro antiviolencia. Se trata de situaciones complejas y a menudo peligrosas.

No pienses en encontrar soluciones rápidas, definitivas y sencillas.

En caso de peligro real no se ponga en peligro, pero llame a la policía.

¿Qué actitud hay que tener?

Asegúrese de tener mucho tiempo para escuchar su historia.

Asegúrele que usted cree lo que ella le está diciendo.

No se sorprenda de que la historia pueda hacer surgir sentimientos muy diferentes de la mujer hacia su pareja: amor y miedo, estima y odio, voluntad de cerrar la relación y esperanza de reconciliación.

Dígale que no hay justificación para la violencia, que es responsabilidad del perpetrador.

Haga preguntas para entender cuánto tiempo ha durado la violencia, si ha aumentado en tiempo y gravedad, si hay armas en la casa. Necesitará que comprendan la peligrosidad de la situación y la urgencia de una solución. No subestimes sus temores. No le hagas preguntas como: “¿Por qué no te fuiste antes o por qué no lo dejaste?”. Se sentirá juzgada y no comprendida en la complejidad de la situación que está viviendo.

Evite hacer juicios y consejos sobre lo que tiene que hacer. Ella te dirá lo que necesita. No tome iniciativas sin estar de acuerdo con la propia mujer.

El maltrato se asocia a menudo con un fuerte aislamiento y cierre hacia el mundo exterior. Su cercanía y solidaridad son muy importantes.

Una de las amenazas más frecuentes que utiliza el abusador para chantajear a la mujer víctima de su violencia es decirle que perderá a sus hijos en caso de separación o denuncia. Ayúdela a entender que no es una madre “mala” si trata de proteger a sus hijos y que la violencia que presencian puede ser desestabilizadora para ellos.

Apoya sus decisiones y pospone su fuerza. Siempre hay riesgos asociados con cada decisión tomada por una mujer maltratada y ella fue muy valiente al abrirse y hablar de ello. Asegúrele que usted no revelará a su pareja a lo que ella la ha expuesto: esto podría traerle más riesgos. La fase de separación, en caso de maltrato, puede ser muy peligrosa.

Dale el número de teléfono del centro antiviolencia más cercano. Tenga la seguridad de que allí se le escuchará, encontrará información útil, no se verá obligado a tomar decisiones y se le garantizará la confidencialidad.

En caso de emergencia: 016

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