Cómo ayudar a una persona con ansiedad

Trastornos de ansiedad: cómo ayudar realmente a quienes los padecen

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Ayudar a las personas con trastornos de ansiedad requiere tacto, empatía e inteligencia. No sirve de nada decir “ven aquí, cálmate, todo irá bien” o “no hay nada de qué preocuparse, sólo hay que ver las cosas desde otra perspectiva”. Aquellos que sufren de esta enfermedad son atormentados por una serie de sensaciones físicas y emocionales por las cuales no pueden pensar con claridad.

Tenga esto en cuenta: cuando hablamos de trastornos de estrés o ansiedad, no hay una salida inmediata. No hay consejos, milagros o estrategias que tengan un efecto inmediato en un par de minutos.

El cerebro no funciona como debiera, cada uno de sus componentes está invadido por la norepinefrina y el cortisol, dos hormonas que nublan los pensamientos y que nos hacen estar siempre atrapados en las mismas reacciones: evitar y escapar.

Si realmente queremos ayudar a una persona que sufre de ansiedad, lo primero que hay que hacer es mostrar empatía, lo segundo es tener paciencia.

La amígdala y el hipocampo toman el control total del cerebro y desde el momento en que esto sucede, sólo percibimos dos cosas: el miedo y la sensación de estar amenazado por algo.

Por si esto fuera poco, el cuerpo está sujeto a una serie de efectos concatenados: taquicardia, sudoración, dolor de estómago, tensión muscular. Teniendo en cuenta todo esto, ¿cómo podemos relacionarnos con las personas que sufren de trastornos de ansiedad sin decirles que se “calmen”?

No importa si hay buenas intenciones o presunto tacto. A veces, con esas frases, llevamos al ser querido a levantar una pared delante de nosotros y nos mantenemos a distancia. Así que veamos qué estrategias pueden guiarnos en nuestro intento de ayudar a una persona con trastornos de ansiedad.

Cómo ayudar a una persona con trastornos de ansiedad

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1. Toma conciencia de tu mundo interior

Vivir con una persona con ansiedad no es fácil. El estado de ánimo cambia, la motivación se desvanece y sus mensajes y objetivos de repente se vuelven muy negativos. A esto se añade una sensibilidad excesiva: se alarma ante el más mínimo cambio, no faltan malentendidos, su capacidad de concentración baja, está distraída e incluso de mal humor.

Si también nos dejamos abrumar por sus emociones, no conseguiremos nada. Si nos rendimos y actuamos a la defensiva ante cada síntoma de ansiedad, intensificaremos el problema y crearemos un ambiente sofocante. Por esta razón, lo primero que hay que hacer es perseverar.

Nuestro socio, nuestro padre, nuestro hermano o ese buen amigo de todos los tiempos, uno de ellos está pasando por un momento difícil. Sufre de ansiedad y, en consecuencia, debemos ser más sensibles a él y profundizar nuestro nivel de conocimiento de algunos aspectos del problema.

Podemos buscar en Google lo que es la ansiedad. Sin embargo, lo que vamos a leer puede no corresponderse con lo que la persona que nos es querida está viviendo. Primero, es importante saber que hay muchos tipos de ansiedad: ataques de pánico, ansiedad generalizada, fobias, manías obsesivo-compulsivas, etc.

Lo ideal es contar con ayuda profesional. Sólo cuando el paciente ha recibido el diagnóstico correcto podemos empezar a entender completamente por lo que está pasando.

2. Dirigirse a aquellos que sufren de trastornos de ansiedad de una cierta manera

Hablamos de esto al principio. Para ayudar a alguien que sufre de trastornos de ansiedad, muchas personas no dudan en usar frases como: cambiar de disco, hacer fuerza, no hacer nada para mejorar, hay quienes están peor que tú y así sucesivamente.

Para quienes los reciben, estas afirmaciones son una especie de B52 que bombardea la autoestima.

A continuación, le explicamos qué cambios debemos hacer en la forma en que nos comunicamos con la persona ansiosa:

Demuestre apoyo incondicional con frases como “Cuando me necesites, estoy aquí. Quiero apoyarte y te quiero. Estoy allí en cualquier momento.”

No tenemos que juzgar, porque los que sufren de ansiedad no quieren tener este problema.

Tratemos de hacer la situación lo más normal posible: sufrir de trastornos de ansiedad no es una marca. Es una enfermedad que necesita ser abordada, tratada y manejada. No debemos huir de ella.

3. Sea paciente, no ejerza presión y no espere los resultados inmediatos.

Cuando queremos ayudar a una persona que sufre de trastornos de ansiedad, a menudo nos apresuramos a comprar libros sobre el tema o a buscar información en Internet. Al mismo tiempo, y con todas las buenas intenciones, no dudamos en aconsejar a la persona en cuestión. Sugerimos técnicas de respiración como ejercicios de atención plena, deportes, yoga, etc.

Al dar estos consejos, esperamos que la otra persona los siga y vea resultados inmediatos. Pero no siempre es así. Y es que vivir con ansiedad significa desear, a veces, pasar una tarde entera en la cama, en la oscuridad y en silencio.

También hay que tener en cuenta otro aspecto. El proceso de curación es subjetivo y puede significar proceder en pequeños pasos.

Por esta razón, lo único que se puede hacer en estos casos es mostrar empatía y paciencia. Usted no debe esperar que la persona acepte e implemente todas nuestras sugerencias. Lo que más necesitan es nuestra comprensión y cercanía. Pero sin tener que sentirse presionado.

4. Nuestro apoyo es importante, pero usted necesita la ayuda de un especialista.

Es posible que queramos ayudar a una persona con trastornos de ansiedad, pero no sabemos cómo hacerlo. No siempre tenemos formación específica para dar respuestas concretas a esta condición.

Debemos tratar de persuadir a aquellos que sufren de ansiedad para que busquen ayuda profesional.

Necesitamos un diagnóstico y un tratamiento adecuados.

Al mismo tiempo, tenemos que ayudar a la persona a seguir el consejo del experto: ir a terapia, tomar medicamentos y, si es necesario, seguir una dieta adecuada. Para hacer esto, necesitamos ser capaces de supervisar sin presionar al paciente para que el proceso de curación funcione.

Siempre queremos lo mejor para la gente que amamos. Sin embargo, no todos somos expertos en psicología. A veces, al intervenir en la raíz del problema, terminamos generando una respuesta adversa. Justo lo contrario de lo que queríamos.

Para ayudar a una persona que sufre de ansiedad, necesitamos hacer que la situación sea lo más normal posible y contar con la ayuda de un experto. Sólo así podremos actuar y relacionarnos de forma más decidida, transmitiendo seguridad con nuestras palabras y nuestros consejos.

Al mismo tiempo, compartir con estas personas cada progreso y cada victoria significa dar un apoyo estimulante gracias al cual será posible percibir el cambio y hacer realmente efectivo cada nueva actitud, cada nueva meta.

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